Eclectical Dance
PRESENTACIÓN
En el año que Teatro del Temple celebra sus ya cumplidos 30 años hemos pensado que es un buen momento para la renovación y lo hacemos con una propuesta de puesta en escena diferente, de danza que va en un camino que Teatro del Temple ha transitado puntualmente a lo largo de su trayectoria con espectáculos como 75% en colaboración con la compañía de danza Erre que Erre, 1971 con la coreografía de Roberto Olivan, varias colaboraciones con Miguel Ángel Berna, con Ingrid Magriña y en Italia con Giulia Anzellotti. Recientemente con la colaboración de Ana Continente llevamos a escena el espectáculo Vuelvo al lugar de donde vine, con ella hemos desarrollado un lenguaje escénico basado en la danza y la interpretación gestual que ahora profundizamos en ECLECTICAL DANCE.
ECLECTICAL DANCE propone un viaje sensorial tanto para los y las intérpretes como para los y las espectadoras. Es una obra sin un esquema narrativo convencional, construida a partir de un gran espacio desnudo donde se combinan teatro, danza, video creación y música. Cada coreografía dialoga con la siguiente en una narrativa no lineal, pero profundamente conectada. El elenco de siete bailarines interactúa con imágenes virtuales. La obra tiene un fuerte componente emocional, en la que la coreografía y la música desempeñan un papel clave, en busca de una sensación de juego, de exploración constante. La música-igualmente ecléctica- está compuesta por temas diversos cuyo nexo común es el impacto sensorial, acompaña y potencia cada transición, sirviendo como columna vertebral de una propuesta que desafía etiquetas. Además, se cuenta con la colaboración de experimentados bailarines y bailarinas que tienen multitud de recursos que les aproximan al circo y a la performance tanto como la realización coreográfica precisa.
A nivel visual, el vestuario y la iluminación suman capas al discurso sin robar protagonismo al cuerpo danzante. ECLECTICAL DANCE no solo busca entretener también cuestiona, provoca y celebra el caos armónico que surge cuando se rompe con las fronteras entre géneros y estilos.
SINOPSIS
ECLECTICAL DANCE es un espectáculo pensado para celebrar la vida, la danza, la energía del ser humano y también un retrato de nuestra sociedad vista a través de temas musicales contemporáneos que nos inspiran, una fusión fluida de estilos: pop, indie, rock’n’roll, el folclore renovado, la canción de autor… Repertorio amplio de temas musicales que tocan emociones humanas, desde la soledad del desamor en el desierto a la celebración de la danza, de la búsqueda de un centro de gravedad a la frustración del artista sobre el escenario.
Es una reflexión introspectiva, pero también extrovertida del ser humano, la parte más onírica, de sensaciones y recuerdos, más nostálgica y etérea, combinando con momentos más enérgicos que invitan a la rebelión, al encuentro o a la búsqueda de un equilibrio, sin olvidar otros más irónicos que reflexionan sobre una percepción más futurista y robótica de nuestra sociedad.
REPARTO

Ivan Benedict

Beatriz Cubero

Alberto Espallargas

María Ganzaráin

Mónica Marco

Alfonso Ortigosa

Nashira Santanatalia
Dirección Carlos Martín
Coreografía Ana Continente y Carlos Martín
Coordinación Alfonso Plou
Producción María López Insausti
Ayudante de Producción Pilar Mayor
Ayudante de dirección Alfonso Plou
Elenco:
Iván Benedict
Beatriz Cubero
Alberto Espallargas
María Ganzaráin
Mónica Marco
Alfonso Ortigosa
Nashira Santanatalia

Espacio escénico Carlos Martín
Iluminación Jordi Font
Videomapping Tatoño Perales
Vestuario Ana Sanagustín
Fotografía María Robinson/Jal/Carlos Colás
Imágenes de proyección Julia Albadalejo / Divina Palabra
Diseño gráfico Línea Diseño
Administración Pilar Mayor
Distribución María López Insausti y Teatro del Temple
Apología del eclecticismo
Por Javier López Clemente
El programa de mano de ‘Eclectical Dance’ subraya que una de las intenciones del espectáculo es buscar la sensación de juego. Los conceptos ‘juego’ y ‘teatro’ son dos caras de la misma moneda que siempre se ejecutan dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, y mediante reglas aceptadas libremente por quienes los llevan a cabo. Ambos son un pacto de ficción donde la realidad queda suspendida.
Esta dualidad se produjo cuando entré al Teatro de las Esquinas para ver la función y el elenco del espectáculo rompía las fronteras y las reglas del ‘teatro’. Los bailarines recibían al público en pasillos y butacas en modo ‘juego’. El primer contacto fue apenas una leve mirada, después una frase de bienvenida y hasta un give me five de chocar las manos. Cuando ya estaba sentado en la butaca una las bailarinas se acercaron para iniciar una conversación. Le pregunté cómo se sentía justo antes de comenzar su trabajo. Sonrió levemente y me confesó con preocupación que no encontraba su centro de gravedad. En ese momento la luz de sala cambió y cada uno ocupó el lugar de una representación ortodoxa de teatro. La bailarina avanzó por el pasillo y penetró en el escenario de la ficción mientras yo me quedaba sentado al borde de la realidad, ese delicioso lugar desde donde se observa la construcción de otro mundo bajo los focos.
Una voz en Off nos informó. El propósito final de la representación era poner su título en valor. A continuación definió el término ‘Ecléctico’. No recuerdo la literalidad de la locución pero la idea iba un poco más allá de lo que dice el diccionario cuando se refiere al eclecticismo como la manera de juzgar una obra desde una postura intermedia. Una definición que corre el peligro de caer en la trampa de la equidistancia, esa artimaña que no compromete porque en cualquier conflicto asigna el mismo peso a cualquiera de las partes, hasta caer en el error de equiparar víctima y verdugo, opresor y reprimido.
La voz en Off insistía una y otra vez. El eclecticismo era el concepto central de una función para alimentar una idea mucho más filosófica y artística con una doble intención. La primera es conciliar distintas posturas mediante la combinación libre de estilos y así, banda sonora, coreografía y dramaturgia conforman un catálogo de situaciones que parten de elementos en aparente enfrentamiento, para terminar conformando entidades mixtas y al mismo tiempo unitarias. La segunda es construir una apología del eclecticismo con una sugerente puesta en escena que, desde el punto de vista formal, utiliza diferentes lenguajes narrativos caracterizados por la diversidad.
La banda sonora se alimenta de aires folclóricos de amable perfil, pop tan juvenil como luminoso, delicias sinuosas del barroco, o la complejidad de guitarras saturadas al ritmo de bits con aliño de electrónica.
Las coreografías viajan desde la gestualidad orgánica contemporánea, a los fundamentos clásicos, hasta derivar en un tiralíneas de escuadra y cartabón al servicio de los latidos de un robot.
La dramaturgia recoge este enorme catálogo creativo de impulsos para contar pequeñas historias encapsuladas en cada una de las canciones: La conexión entre un rico, un pobre y un preso, el encuentro entre la ciencia y la religión, ese devenir de miradas de cuando nos desnudamos o nos vestimos y como en cualquier caso somos esclavos de las miradas de los demás, la ruptura dinámica del amor con el drama que enfrenta a quiere seguir en la brecha y quien solo quiere escapar. Situaciones que siempre parten de una reflexión personal para encontrar la manera de convertirse en una experiencia extrovertida, colectiva y comunitaria.
La energía individual de cada uno de los bailares y su compromiso con el grupo es una de las claves para conseguir un festival sensoria de enorme valor estético, y sin embargo la apuesta del conjunto es mucho mayor porque cada de las historias encapsuladas en canciones conforman un enorme arco dramático.
Todo comienza con la duda que me confesó la bailarina, ¿lo recuerdas? Ella estaba preocupada porque no encontraba su ‘Centro de gravedad’. El hits de Franco Battiatto funciona en modo antagonista en el inicio de la peripecia porque, mientras el protagonismo se ha centrado en el eclecticismo de posturas divergentes, la letra de la canción refleja el deseo de encontrar un equilibrio que compense las fluctuaciones de la vida, un punto de anclaje personal frente a la confusión. Una posición fija y estática muy alejada del viaje al que nos invita la función donde las situaciones polarizadas por enfrentamientos tradicionales, siempre alcanzan un final equilibrado de síntesis. Un encuentro ecléctico y amigable entre diferentes.
El elenco es capaz de mantener en pie ese territorio de ficción hasta que llega un momento de crisis, y la banda sonora se hace eco de una confesión: Mi cuerpo de ficción es una jaula. Los personajes que ocupan el escenario son conscientes de lo simbólico de la representación que nos muestran cuando ellos quieren más, quieren romper con las ataduras de la ficción para invitar al público a un ritual.
El objetivo ahora es volver al principio de la representación, al mismo espacio donde comenzó el juego con el público, a ese momento cuando había desaparecido la línea entre ficción y realidad. Entonces llegó el ritual de las manos unidas, respiración sincronizada y pronunciar todos a una que todos somos uno. ¿Te lo imaginas? Un mundo donde más allá de nuestras diferencias encontráramos un breve momento para que todos fuéramos uno. Si en el lado de la realidad eso sería un milagro, al cobijo del juego teatral se puede sentir la profunda emoción de habitar un espacio ideal donde es posible el encuentro entre pieles diferentes y la misma revelación.
El blog del autor: http://lacurvaturadelacornea.blogspot.com/
‘Eclectical Dance’
Compañía: Teatro del Temple. Dirección y Espacio escénico: Carlos Martín. Coreografía: Ana Continente y Carlos Martín. Elenco: Iván Benedict, Beatriz Cubero, Alberto Espallargas, María Ganzaráin, Mónica Marco, Alfonso Ortigosa, Nashira Santanatalia. Coordinación: Alfonso Plou. Producción: María López Insausti. Iluminación: Jordi Font. Vestuario: Ana Sanagustín.
Miércoles 24 de septiembre. Teatro de las Esquinas
NOTICIAS
- Más información sobre la obra
ECLECTICAL DANCE, como su nombre nos dice, es un proyecto ecléctico y emocional con toques de humor, para experimentar, sentir y dejarse llevar, atravesado por cuatro líneas temáticas transversales que impregnan las coreografías:
INTIMIDAD Y RECUERDOS DEL PASADO
Con canciones como: NADA de ZoéBunbury, MY BODY IS A CAGE de Arcade Fire. SEASONS de
Future Islands.
RELACIONES PERSONALES
Con canciones como: LO QUE CONSTRUIMOS de Natalia Lafourcade, EL DESIERTO de Lhasa de Sela.
REBELIÓN Y CRÍTICA SOCIAL
Con canciones como: CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE, de Franco Battiato, PUT YOUR MONEY ON ME de Arcade Fire.
REFLEXIÓN SOBRE EL ARTE Y LA DANZA
Con canciones como: THE SHOW MUST GO ON de Leo Sayer, ARIA NOVA popular. CÓSMIC
DANCER, de T. Rex.




















